May 17th, 2007
Espanyol heróico pierde la UEFA
sus señas de identidad, como los grandes. Y el técnico no defraudó en la puesta en escena. Alineó su once tipo, sin inventos. Apostó por la veteranía de Rufete y dejó a Coro y Pandiani en el banquillo. Juande Ramos, mientras, potenció la sala de máquinas con Martí, Poulsen y Maresca. Con Navas de suplente, la banda derecha quedó en manos de un Alves hiperactivo, tan peligroso en el ataque como indisciplinado en defensa. El lateral brasileño protagonizó uno de los mejores duelos con un brillante Riera.

La consigna era clara: salir a muerte. Los jugadores se abrazaron y saludaron como si fuera el último partido de sus vidas. A los 53 segundos, Tamudo ya había provocado una falta cerca del córner. Buen síntoma. Maresca y Kanouté protagonizaron los primeros avances andaluces, a los que respondieron Tamudo y Moisés.
Los pericos encajaron la primera bofetada de forma sorprendente. Un saque con la mano de Palop fue recorriendo metros y metros sin que ningún blanquiazul acertara a pararlo. Primero resbaló David García y luego Zabaleta llegó tarde para frenar a un Adriano que culminó su galopada con un tiro cruzado.
Ese tanto provocó el desconcierto. La defensa empezó a titubear y pasó por muchos apuros hasta que Riera paró un balón con su zurda de seda, recortó a Alves y miró a portería con su decisión. Le tocaba disparar con la derecha, no había más remedio, y tiró con toda el alma. El brasileño, en su intento de frenar el disparo, toco ligeramente el balón, lo justo para hacer inútil la estirada de Palop (m. 28). Ese tanto fue clave para calmar la avalancha andaluza.
Lastrado por la injusta expulsión de Moisés, a los blanquiazules solo les quedó refugiarse atrás y aguantar el chaparrón con bravura. Kerzhakov, Javi Navarro, Kanouté y Renato lo intentaron, pero los catalanes aguantaron la agonía hasta la prórroga. Ahí apareció Kanouté (m. 105) para poner al Espanyol al filo del abismo. Todo parecía perdido cuando Jonatas se sacó un tiro increíble (m. 115) que envió el partido a los penaltis. En la tanda decisiva, emergió otra vez Palop para para los tiros de Luis García, Jonatas y Torrejón, y condenar al Espanyol a un final triste e inmerecido.